14 mayo 2014

Contacto con el Chevrolet Corvette Stingray Convertible



Es prácticamente imposible pasar un día completo a los mandos de la séptima generación del Corvette sin que alguien te acabe preguntando sobre él en algún semáforo o estacionamiento. Sí la variante coupé te ofrece una atmósfera protectora de estas preguntas, con el descapotable estás a la merced no sólo del viento, sino también de la inquisición popular, que te llueve por los cuatro costados.

Gracias a que General Motors desarrolla desde hace tiempo los chasis del Corvette pensando en la versión descapotable, los cambios en puesta a punto y comportamiento de la versión cerrada a la abierta son mínimos. De hecho, los tarados de resortes y amortiguadores son los mismos en ambas variantes, algo curioso. Curioso también es que el peso del convertible sea apenas 30 kilos superior al del coupé, lo que habla de los pocos refuerzos que se han tenido que emplear para hacer del Corvette abierto una herramienta suficientemente sólida.


El fabricante americano lleva lanzando versiones descapotables de sus modelos durante décadas, pero es la primera vez que vemos un Corvette con un techo completamente eléctrico. Ahora puedes bajar el techo automáticamente mediante el mando a distancia del coche, mientras está estacionado, o hacerlo en movimiento a velocidades inferiores a 50 km/h. Con el techo recogido, la cubierta de fibra que lo tapa efectúa un trabajo estético perfecto, mientras que con el techo cerrado, las múltiples capas que lo componen te aíslan acústica y térmicamente casi como un techo de metal.


El precio de partida del Corvette Stingray Convertible es de 56.000 dólares, tres mil más que el coupé. Claro que la unidad de pruebas, equipada como viene siendo habitual con un montón de opcionales, se iba hasta los 62.795 dólares, con escape multimodo, toques de color rojo en las pienzas de freno, y algunos elementos como el pack 2LT (Head up Display, asientos calefaccionados y ventilados...).

Con o sin los opcionales, yo me declaro gran fan del muy mejorado interior del Corvette C7. Y es que es la primera vez que no tiene por qué tener envidia al material europeo. Materiales, acabados y diseño están a muy buen nivel, y aunque no llega a lo que ves en un Porsche 911, no nos podemos quejar, menos comparando precios.


Encajado cómodamente en el asiento del conductor, piso el pedal de embrague, y pulso el botón de encendido escondido tras el radio derecho del volante. El ronquido V8 americano hace acto de presencia mientras el chasis reverbera brevemente. No es demasiado difícil enamorarse casi instantáneamente del V8 LT1 escondido bajo el alargado capót delantero. Y es que es una auténtica gema. Con 6,2 litros de cilindrada ofrece 460 caballos de potencia a las ruedas traseras, con 630 Nm de par a su disposición. Aunque hay dos cajas de cambio posibles, la ideal es la básica manual de siete relaciones, que además tiene la función de punta-taco automático en reducciones.


Gracias a su favorable relación peso-potencia, el 0 a 100 se logra en 4,2 segundos, con una respuesta de acelerador inmediata, y cero desfase entre lo que le reclamas al acelerador y lo que tarda en salir volando tu teléfono móvil del posavasos donde lo dejaste apoyado al sentarte. Romper el agarre de los neumáticos traseros es tarea fácil, pero también es fácil controlar la cantidad de derrape aplicado. Si bien las cinco primeras marchas son perfectamente usables, la sexta y la séptima son tan largas que carecen de sentido práctico, aunque sirvan para reducir la media de consumo homologado.


Cuenta Chevrolet que el nuevo chasis de aluminio de éste descapotable es 40 kilos más ligero que el modelo precedente, y un 57% más rígido a torsión. Se vanagloria Chevrolet de que, gracias a ello, ahora el descapotable se conduce y disfruta prácticamente igual que el coupé. Y lo cierto es que ésta puesta a punto "convencional" no tiene queja posible en el día a día, pues meterle kilómetros es perfectamente confortable. Incluso conducir con ventanillas y techo bajados no implica un horrible torbellino de aire que te impida ir a más de 80 por hora.


Con capacidad en su depósito para combustible para cubrir más de 700 kilómetros de un tirón, una suspensión cómoda y un largo entre-ejes, el C7 es uno de esos coches que a pesar de su carácter marcadamente deportivo, se traga viajes de inter-estatal sin despeinarse. Y es que el motor, repleto de par abajo, puede ir en marchas largas como buen V8 americano. Si querés ir con ritmo vivo no hay tampoco problema gracias a la capacidad de acelerar que tiene.


El enorme confort en carretera abierta tiene su contraprestación. Y es que los resortes y amortiguadores elegidos no son capaces de digerir rápidos cambios del balance de peso, así que cabeceamos al frenar, inclinamos al girar, y nos apoyamos mucho en las ruedas traseras al tratar de acelerar, mientras los amortiguadores no son capaces de hacer que la carrocería no rebote una vez apoyada. Y sin el coche completamente apoyado en una curva, te encuentras derrapando de atrás cuando metes acelerador, lo que complica todavía más la situación. Y todo mientras el plástico montado en el frontal a modo de splitter, va rozando por el asfalto haciendo un ruido horrible ¿Moraleja? Si quieres conducir rápido, el paquete Z51 es obligatorio.


Ésto no quita para que no haya cosas buenas en el coche cuando vives con él día a día: El tacto de la dirección es preciso, positivo, y da información al conductor de lo que está ocurriendo. El retrovisor sin marco o el Heads Up Display son buenos inventos, aunque también hay cosas que no convencen. Entre ellas está la consola central, la posición de los posavasos y el freno de mano eléctrico, que a mi juicio no debería encontrar lugar en un coche de cambio manual.


El C7 se ha llevado muchos votos positivos después de su lanzamiento el año pasado, pero esta semana con el Corvette descapotable en configuración básica me ha demostrado que no todos los 'Vette C7 son igual de recomendables. Si sos un conductor espirituoso tienes que apostar por el paquete Z51. El coche sigue teniendo una excelente relación precio-prestaciones ante la competencia en Estados Unidos, y esta variante descapotable tiene todo lo bueno del coupé sin presentar pérdida dinámica alguna.

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