15 abril 2014

Y la tormenta en GM no hace más que crecer


Y cuando parecía que las cosas no podían irle peor, a General Motors se le volvieron a torcer un poco más con la llamada a revisión de los bulones de encendido de los Chevrolet Cobalt, el Chevrolet HHR, el Pontiac G5 y la familia Saturn Sky, Opel GT y Pontiac Solstice.

Al parecer, General Motors se ha percatado ahora de otro problema "del que tiene decenas de reclamaciones y al menos un accidente contrastado derviado del mismo". Dicho problema es que la llave se puede sacar del contacto con el motor en marcha, algo que, por requisitos de homologación, no debería poder hacerse.

Así que todos los coches llamados a revisión por el problema de que la llave se pudiera girar sin querer durante la conducción del vehículo, ahora tienen que cambiar la pieza completa para evitar que, además, se pueda salir la llave.
Los clientes que ya hayan pasado por el taller para subsanar el problema (que no son pocos), tendrán que volver a hacerlo, mientras que los que todavía no han pasado podrán solucionar los dos problemas en una única actuación, obviamente gratuita.

Entre tanto la compañía ha empezado a tomar medidas internas para tratar de combatir el desprestigio y las acusaciones del Congreso y de la NHTSA de que "se están haciendo los tontos". Para ello ha suspendido de su empleo (pero no del sueldo) a dos importantes ingenieros de la firma: Ray DeGiorgio y Gary Altman.

Ambos ingenieros están implicados en los documentos internos de GM que hablaban y desaconsejaban los cambios en el diseño de los bulones de encendido "por no ser rentables". Además, DeGiorgio ha cometido perjurio, al haber realizado declaraciones que luego los documentos han demostrado que eran mentiras deliberadas.

Afirma GM que la medida de suspensión de empleo es temporal, mientras examinan la situación para evaluar si estos empleados son despedidos. Lo que parece claro es que el equipo de Mary Barra busca cabezas de turco con las que efectuar un cortafuegos que le permita salvar la situación.

En las últimas semanas el total de unidades de GM llamadas a revisión asciende ya a 4,25 millones de coches, y la firma espera gastarse 1.300 millones de dólares en subsanar defectos detectados en todos estos coches. Suma a esa cifra una posible multa y tendrás una fotografía apoteótica de la situación para GM.

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