16 abril 2014

Los próximos Meriva, Zafira y Combo tendrán muy poco de Opel


El affaire entre General Motors y PSA fue bien breve. A ojos de los analistas y aficionados del sector, ver casada a Opel con Peugeot y Citroën era algo extraño, y aunque a la familia Peugeot le parecía una buena idea con posibilidades de "encajarle" más acciones a GM de su compañía en apuros, al final se impuso la lógica, y GM se salió del acuerdo, siendo la china Dongfeng la que se ha acabado casando con la compañía gala.

Pero los meses de convivencia de GM con PSA han dejado acuerdos sobre la mesa. Algunos son de tipo logístico, como el uso de una red de transporte de mercancías común, o un "poder de compra" a la hora de negociar con los proveedores también unificado. Pero había otros acuerdos firmados para compartir productos y plataformas.

Los analistas lo dejan claro: el cliente compra marca, estética y equipamiento de infoentretenimiento, dándole relativamente igual la técnica sobre la que se basa el coche En un buen principio, Opel iba a compartir desarrollo de sus próximos Zafira, Meriva, Corsa y Combo con PSA. De ese acuerdo inicial, el Corsa se caía poco después. De acuerdo con la firma germana, le sale más a cuenta emplear la plataforma global de utilitarios de General Motors, la misma del Spark, que recurrir a la plataforma de segmento B de PSA que acoge productos como el 208.

Pero con el Corsa al margen, el resto de proyectos sigue adelante, algo positivo para la factoría de GM en Figueruelas, Zaragoza, que se quedará con la producción del futuro sustituto del C3 Picasso, el MPV de segmento B de Citroën.

La cuestión que quedaba sobre la mesa estaba en el nivel de fusión de productos de este acuerdo. Karl-Thomas Neumann, CEO de Opel, aclaró en varias entrevistas desde el Salón de Ginebra el nivel de fusión de este proyecto, y nos ha dejado algo perplejos.

De acuerdo con Neumann, los tres futuros productos de Opel emplearán no sólo plataformas PSA, sino también mecánicas y cajas de cambio. Sólo algunos módulos del interior del vehículo, tales como el sistema de infoentretenimiento, saldrán del banco de componentes de General Motors, siempre y cuando se puedan adaptar a dichos vehículos sin un sobrecosto excesivo.

Argumenta Neumann que no tendría sentido escalar los costos de estos tres productos junto con PSA, si de este acuerdo no se saca el máximo partido económico. Y para él, emplear sus propias mecánicas implicaría modificaciones en la plataforma demasiado grandes, así como un encarecimiento importante del proceso productivo, al tener que instalar en las factorías la capacidad para montar una gran variedad de motorizaciones.

Si bien desde el punto de vista económico industrial las afirmaciones del CEO de Opel tienen gran lógica, uno no puede dejar de quedarse perplejo. Teniendo una plataforma 100% PSA, y motores 100% PSA, ¿qué quedará de Opel en los Zafira, Meriva y Combo?

Cuenta Neumann que el Meriva mantendrá las puertas traseras con apertura inversa a la marcha. Además, la estética de los dos MPV seguirá siendo 100% Opel, aunque el Combo reflejará menos cambios respecto a sus futuros hermanos mellizos (Partner y Berlingo), algo que en el segmento de los LCV viene siendo habitual (recuerda casos como el de la Kangoo y la Citan, por ejemplo).

Pero, aunque sea con estética 100% Opel, ¿tienen sentido los dos MPV afrancesados en la gama de Opel? Una marca que se vende como "alemana", en el sentido de ofrecer tecnología y fiabilidad, poco va a poder argumentar cuando toda la ingeniería de estos dos coches va a ser prácticamente francesa.

Dicen los analistas que al cliente final poco le va a importar. Y probablemente tengan razón. El cliente actual compra imagen de marca, que lo da el nombre, estética, que va a ser trazada por el equipo de diseño de Opel, y equipamiento de infoentretenimiento, que también será proporcionado por Opel. El resto de aspectos (motorizaciones, chasis, dinámica, seguridad activa), o bien se dan por supuestos, o se consideran irrelevantes, "al ser prácticamente todos los coches iguales".

Vamos, que sí, que podemos darle la razón a Neumann y su planteamiento, pero la parte romántica que nos queda nos sigue diciendo que cada día da más pena ver cómo más y más coches nacen con tanto en común, matando la variedad y la diferencia de ideas en los aspectos "puros" de los coches, para centrar las diferencias en lo banal y en lo "informático".

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