19 diciembre 2013

La bancarrota controlada de GM y Chrysler salvó 2,6 millones de puestos de empleo


11.900 millones de dólares es lo que le ha costado, en total, al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos salvar a Chrysler y a General Motors. Tras la venta de las últimas acciones de GM que estaban hace unas semanas todavía en poder del gobierno de EEUU, el Centro de Investigaciones de la Industria del Automóvil (CAR por sus siglas en inglés), ha publicado un estudio bastante interesante de cara a evaluar el efecto de la actuación del gobierno estadounidense en la bancarrota controlada de estos dos gigantes del mercado automovilístico.

Fue en 2009 cuando el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos acordó con GM y Chrysler una operación mediante la cual ambas compañías se declararían en bancarrota y suspensión de pagos mediante el denominado Capítulo 11 para reestructurarse con dinero público antes de volver a convertirse en compañías privadas.

En total, el Departamento del Tesoro inyectó nada menos que 62.000 millones de dólares entre ambas compañías para proceder al cierre controlado de factorías, hacer frente a ciertas deudas, ofrecer crédito fresco, y relanzarlas.

GM saldría "por su propio pie" de la operación, aunque con gran parte de su capital en manos públicas, mientras que Chrysler pasaría a ser propiedad de Fiat y de los sindicatos a los que Chrysler adeudaba dinero antes de la operación.

Tras todo esto, el Departamento del Tesoro recuperó dinero, pero el saldo total de la operación está en rojo, por valor de los citados 11.900 millones de dólares. Pero, ¿qué habría ocurrido si no se hubiera permitido una bancarrota controlada y se hubiera dispuesto barra libre económica para ambas firmas?

CAR profundiza en un estudio especulativo de gran envergadura sobre los efectos macroeconómicos que hubieran supuesto los quiebres fuera de control de las dos grandes firmas. Predice que, de dicha caída se habrían derivado 4,15 millones pérdidas de empleo entre 2009 y 2010 entre puestos de trabajo directos e indirectos, lo que supondría un impacto económico por valor total de 104.000 millones de dólares de caída en la recaudación de impuestos a nivel federal.

Con estas cifras en la mano, CAR asegura que, comparando los 104.000 millones de dólares que, potencialmente, se habrían podido perder, y comparándolos con los 11.900 millones que finalmente se han registrado "en rojo", la medida de intervenir en GM y Chrysler puede considerarse como "una de las mejores decisiones de intervención pública económica en los Estados Unidos".

Obviamente, predecir "lo que hubiera ocurrido" sigue siendo demasiado complicado, y aunque puedes tener una visión distinta a la del CAR, difícilmente podríamos justificar o predecir qué habría ocurrido con GM y sus partes si hubiera ido a un proceso de liquidación convencional.

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