08 abril 2013

La mano de hierro de Steve Girsky en Opel


Cuando Steve Girsky, vice presidente de General Motors, recibió el encargó de cortar las pérdidas de Opel en Europa, uno de sus colegas le dijo para animarle que debía hacer como el general Aníbal al cruzar los Alpes con elefantes: Aut viam inveniam aut faciam, en latín, que vendría a ser algo así como "encontraré un camino o haré yo el camino".

Y es que mientras GM es líder en Estados Unidos y China, los dos mercados más importantes del mundo, en Europa no acaba de despegar y lleva ya 15 años de pérdidas ininterrumpidas. Además de devolver la rentabilidad a la rama europea de GM, Girsky señaló que debía luchar contra la cultura de Opel, la cual se veía como una entidad separada de GM, a pesar que hace más de 80 años que el gigante estadounidense controla la firma alemana.

"Encontraré un camino o haré yo el camino." Para ello realizó más de 40 viajes a Europa para poder ver en primera persona qué se debía cambiar. Para Girsky, todo fueron malas sorpresas, pero su propósito era descubrir el por qué de esas pérdidas. "Vendemos un millón de unidades con esta marca. Deberíamos poder ganar dinero", sentenció Girsky.

Según él, en Opel tienen la percepción que todos los males de la compañía son culpa de GM. Pero Girsky no sólo arremete contra los sindicatos, los ejecutivos también reciben su lote de críticas. "Mi primera experiencia con la dirección. Tenemos una reunión a las 10 de la mañana", cuenta Girsky, " y después de una hora de reunión se van a comer..."

El propio Girsky dio otro ejemplo de esa comunicación casi inexistente entre las dos filiales. Preguntó por qué Opel no aprovechaba el sistema de reconocimiento vocal de Apple (Siri) que utiliza en sus coches en Norteamérica: "nadie en GM se lo ofreció a Opel y nadie en Opel lo pidió".

Girsky no hace más que poner el dedo en unas diferencias culturales enormes y en un tremendo desconocimiento del otro. Más allá de la anécdota de la reunión (debería saber que en Alemania, se come a partir de las once de la mañana por lo que la reunión debería haber empezado mucho antes), es también una cultura de trabajo muy diferente. Pero sobre todo, es la incapacidad de las dos partes por aceptarlo y buscar un punto de entendimiento común, como lo ejemplifica muy bien la anécdota del sistema Siri.

Según Warren Browne, un antiguo ejecutivo de GM que trabajó en Europa y Rusia para la corporación estadounidense, "las diferencias llegan hasta en cómo debe ser un coche", explica. "Cada vez que han intentado hacer algo en común acabó con problemas". Para él, los ingenieros alemanes se centran en cómo un coche debe comportarse y las sensaciones que debe transmitir al conductor, mientras que los estadounidenses se centran en el confort.

"Las diferencias entre GM y Opel llegan hasta en cómo debe ser un coche." Esa tensión a los dos lados del Atlántico se aprecia también a nivel contable, en como GM reparte las ganancias y las pérdidas, con el desmantelamiento de la antigua GM Europe en 2010. Lógicamente, las ventas de Opel y Chevrolet en Europa no se reparten del mismo modo a pesar de competir en el mismo mercado. Las de Opel y Vauxhall son imputadas a Opel, mientras que las de Chevrolet recaen sobre la región que fabricó el coche por lo que los buenos resultados de Chevrolet en Europa no son imputados a nivel contable a la región europea. De ahí que "toda la culpa" recaiga sobre Opel.

Girsky también tuvo que centrarse en reducir los costos. La cooperación con el grupo PSA es uno de los primeros pasos en esa dirección y que permitirá ahorrar hasta 2.000 millones de dólares y crear 4 nuevos modelos conjuntamente con PSA. El siguiente paso fue llegar a un acuerdo para el cierre de la factoría de Bochum (la primera que GM cierra en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial). El acuerdo se firmó in extremis para que el nuevo CEO de Opel, Karl-Thomas Neumann, pudiese centrarse en la gestión de Opel en el día a día.

La gestión humana de la situación en Bochum por parte de Girsky no ha sido muy bien percibida en Alemania. La carta que envió a la fábrica instándoles a llegar a un acuerdo o sino cerraba la planta dos años antes de lo previsto ha sido percibido como una gestión anticuada, digna de la revolución industrial. En consecuencia, en Alemania, muchos piensan que Opel funcionaría mejor sin General Motors.

Desde el 1 de marzo, Karl-Thomas Neumann es el nuevo CEO de Opel. Es el último de los numerosos cambios efectuados en la cúpula directiva de la marca alemana. Desde enero de 2012, sólo cuatro de los 18 altos cargos de Opel se han mantenido en el puesto. Tiene toda la pinta de que el general Girsky ha purgado su cúpula de mando y puesto oficiales más afines a él y su visión.

Karl-Thomas Neumann no tiene una tarea fácil. Y es que Steve Girsky seguirá supervisando muy de cerca las operaciones de Opel en Europa. Tanto que se dice que Girsky le habría dado una tarjeta con la famosa frase de Aníbal a Neumann. Queda advertido.

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