27 febrero 2013

Test Chevrolet Cruze SW 2.0 VCDI de 163 CV LTZ europeo


Desde que General Motors se empeñó en globalizar su marca Chevrolet, mucho han cambiado las cosas en sus autos. Ahora la oferta de productos es más atractiva, de estética agradable y realizados con una calidad muy razonable teniendo en cuenta sus competitivas tarifas.

Si hay que hablar de un modelo de éxito, ese es el Cruze. El sedán mediano ha ido poco a poco conquistando a los usuarios gracias a una relación calidad-precio excelente y a un diseño muy atractivo. Con el tiempo la familia se ha enriquecido con dos carrocerías adicionales, primero un hatchback para atacar directamente a los compactos más vendidos, y posteriormente un versátil familiar.

Precisamente con la carrocería familiar la gama del Chevrolet Cruze se da por completada. A la venta desde finales del verano pasado, presume de una buena relación tamaño-habitabilidad y mantiene las ajustadas tarifas del resto de la familia. En países como Alemania, Suiza o Italia son de vital importancia para atraer al público.

Probamos una SW con motor 2.0 VCDI de 163 CV con caja manual y el nivel de acabado más completo LTZ. Si quieres saber que nos ha parecido, sólo tenés que seguir leyendo.

Exterior

La primera impresión al ver el Cruze SW es positiva. No es un vehículo que hará girar las cabezas a su paso, pero tiene un diseño limpio, proporcionado y coherente. Para algunos incluso elegante. Del pilar B hacía atrás todo es nuevo, destacando la sencillez con la que se ha tratado la caída del portón.

Visto de lateral es atractivo. La gran superficie vidriada permite aumentar la luminosidad en el habitáculo y de paso descargar su aspecto haciéndolo parecer más ligero y compacto. En esta vista juegan un papel importante las llantas de aleación de 17 pulgadas -de serie en los LTZ-, que añaden un toque deportivo al conjunto. Cabe destacar que las barras de techo son equipamiento estándar en todas las versiones.

El frontal de los SW es el mismo que llevan todos los Cruze restyling. Estrenaron paragolpes, faros antiniebla y algunos elementos cromados. En general los cambios le han sentado muy bien.

Interior

Al abrir la puerta nos recibe un interior bien diseñado, atractivo visualmente y de calidad aparente. Puede que analizando los plásticos más detenidamente no sea el más refinado, pero se corresponden con el precio que el cliente paga, algo que no siempre ocurre. Tiene detalles agradables que añaden un toque diferenciador cómo puede ser el tapizado en tela en la parte frontal del tablero.

Atractiva presentación, plásticos duros pero de aspecto correcto y un habitáculo amplio definen al Cruze SW. En el acabado LTZ el equipamiento es muy completo y no faltan el navegador, bluetooth o las llantas de aleación de 17 pulgadas. La instrumentación incluye la información necesaria hoy día y se acompaña de un completo ordenador de viaje en el que aparecen los datos relativos al consumo, autonomía, velocidad media, etc. La iluminación azulada es atractiva y reduce la fatiga, aunque los grafismos empleados no transmiten modernidad. Los controles que manejan esa pantalla multifunción están en la palanca de intermitentes, pero para su manipulación es necesario soltar la mano del volante. Habría sido más cómodo un botón desde el volante.

Y ya que citamos el volante, decir que está forrado en cuero e incluye los mandos para el equipo de sonido/navegación y del control de velocidad. Estos sí se manejan fácilmente y resultan intuitivos.

En el acabado LTZ es de serie el sistema de navegación, pero pierde el nuevo dispositivo Chevrolet MyLink que lleva el acabado inmediatamente inferior (LT+). El equipo en general es muy correcto, sencillo de manejar y con las funciones habituales. La calidad del sistema de sonido también se ajusta a lo que uno espera en un producto de su precio e incluye el lector MP3, el puerto USB y bluetooth.

Nos han gustado los asientos por su equilibrado diseño que combina un confort suficiente con una buena sujeción lateral. En este tope de gama el tapizado incluye la zona central en tela y los bordes en símil cuero. Opcionalmente se puede añadir el cuero completo.

Sentados al volante todos los mandos quedan a mano. La pantalla central del navegador queda muy visible y no obliga a retirar la vista de la ruta. La instrumentación se lee con facilidad, pero el sistema de climatización está situado en una posición algo baja. Los múltiples reglajes del asiento y la doble regulación del volante permiten encontrar rápidamente la postura adecuada.

Habitabilidad

Por espacio el Cruze SW destaca frente a sus rivales. En las plazas delanteras las cotas hacía todas las direcciones son excelentes, especialmente la altura al techo. En las posteriores hay buen espacio para las piernas y la cota de altura gana unos centímetros en relación a sus hermanos de gama. La anchura podría ser la única que pasa factura para tres ocupantes, pero aun así está en la media del segmento. El quinto pasajero podrá viajar mejor que en otros modelos del mismo corte gracias al suelo casi plano y a lo mullido del asiento, cómodo y con poco "escalón" en relación a los laterales.

La capacidad del baúl es uno de los puntos más atractivos del Cruze SW. Con 500 litros de volumen mínimo, está en una buena posición frente a sus rivales y además cuenta con unas formas muy aprovechables. Se puede aumentar el volumen abatiendo los respaldos desde un botón en el propio asiento. Para que la carga no pueda verse tiene una cortina enrollable que también puede desmontarse. Lo malo es que no resulta cómoda la operación, debiendo hacer más fuerza de lo normal. Algo parecido pasa con la bandeja porta-objetos incluida tras los respaldos posteriores. Se supone que se puede desmontar en caso de querer aumentar el volumen y aprovechar el espacio hasta el techo, pero hemos intentado retirarla en varias ocasiones y ha sido imposible.

Otro punto positivo del Cruze SW es el completo equipamiento de serie. Tanto en seguridad como en confort no falta de nada e incluso suma ciertos elementos poco habituales como el mencionado navegador. Además en los LTZ se incluye el mantenimiento gratuito durante tres años, lo que reduce el costo de uso sensiblemente.

Mecánica

El motor 2.0 VCDI de 163 CV es un viejo conocido, es un bloque que se destaca por sus prestaciones y consumos, siempre en términos correctos. La sonoridad en frío no es su fuerte, pero una vez que toma temperatura se vuelve silencioso y agradable. El nivel de vibraciones en todo momento es bajo.

Para sacar el máximo partido a los 163 CV es necesario mantener el motor entre las 1.800 y 3.800 rpm. Por debajo de ese régimen resulta perezoso y cuesta recuperar velocidad mientras que por encima de las 3.800 rpm sigue empujando pero con menor intensidad hasta las 4.400 rpm, momento en el que cae la entrega notablemente.

Para esta mecánica, Chevrolet ha elegido un cambio manual de seis velocidades. Tiene un tacto agradable pero los recorridos son largos y complican un manejo rápido y deportivo. Esto en principio no debería ser un problema en un coche de este tipo, pero está bien resaltarlo. Los que prefieran la comodidad de la transmisión automática, el Cruze puede adquirirse con una de tipo tradicional con seis velocidades.

Las relaciones elegidas son algo largas, pero la buena cifra de par disponible permite que no se venga abajo. Para realizar adelantamientos en rutas secundarias es aconsejable utilizar la cuarta, pues en quinta y sexta pueden demorarse algo más de lo deseado (depende del régimen y velocidad a la que se circule). En general es un coche con clara vocación turística, dispuesto a complacer a conductores convencionales que conducen rápido pero de manera suave.

Los consumos obtenidos durante la prueba han sido buenos teniendo presentes los 163 CV de su mecánica. Lo habitual en carreteras de segundo orden a 90-100 km/h es rondar los 5,8-6,0 L/100 km, mientras que en autovía la cifra sube hasta los 6,6-6,8 L/100 km a unos 120-130 km/h de marcador. Es una pena que esta mecánica no incluya todavía el sistema Stop&Start, elemento que permitiría reducir los consumos en ciclos urbanos.

La buena visibilidad hacia todos los lados permite una conducción cómoda en ciudad. Las suspensiones presentan una equilibrada puesta a punto que consigue contener los balanceos sin perjudicar la comodidad. Y esto lo consigue con unos amortiguadores que están lejos de ser blandos. En autovía también convence por su pisada sólida y el silencio de marcha. Sólo a ciertas velocidades superiores a las legales podrían aparecer ruidos aerodinámicos (de los espejos) pero sin llegar a ser molestos.

En vías secundarias realizando una conducción deportiva el Cruze SW se muestra algo más limitado. El problema principal está en una dirección excesivamente asistida y poco comunicativa con la que cuesta mucho saber en qué punto de agarre están las ruedas. Es un problema que sólo se da realizando una conducción decidida pues en condiciones normales tiene una asistencia correcta que facilita el manejo. Quizás sin involucrar al conductor, pero correcta.

En general el Cruze SW ofrece lo que el cliente tipo busca. Un coche de comportamiento noble, predecible, seguro y estable.

Conclusión

De nuevo Chevrolet ha sabido realizar un producto a la altura de lo que se paga por él. El precio recomendado con los descuentos de la unidad testada es de 20.095 €. Por esa cantidad te llevas a casa un familiar de buena capacidad, diseño moderno, correcta presentación y equipado con un motor diésel con 163 CV y cambio de seis velocidades. Por si esto no es poco, la dotación no tiene faltas importantes e incluso trae navegador y el mantenimiento gratuito, aumentando las distancias frente a sus rivales.

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