31 octubre 2012

Según el CEO de GM, el Proyecto Fénix no será un auto chico, pero tampoco grande


La decisión de General Motors de fabricar un nuevo auto global en su planta de Rosario es una excelente noticia para la industria automotriz argentina. La inversión de 450 millones de dólares no sólo garantiza mantener y crear nuevos puestos de trabajo en el sector. También es una señal positiva sobre la situación del mercado automotor local.

Sin embargo, la decisión de mantener el llamado Proyecto Fénix bajo confidencialidad, sin develar ni el segmento ni el nombre del nuevo auto a fabricar, desató una simpática oleada de especulaciones.

Se sabe que el nuevo vehículo pertenecerá a un segmento superior, más moderno y equipado que los Classic y Agile (Segmento B, autos chicos) que actualmente se fabrican en Rosario. Pero Dan Akerson, CEO mundial de la compañía, se encargó este fin de semana de aclarar que tampoco será un “auto grande”.

El viernes pasado, en declaraciones radiales, la presidenta de GM Argentina, Isela Costantini, repitió palabra por palabra el mismo discurso de Akerson.

Esto deja en claro dos cosas: que los directivos de GM están bien brifeados para que no haya filtraciones y que la marca está decidida a conservar a rajatabla el misterio sobre el nuevo Chevrolet argentino, previsto para 2015.

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