07 octubre 2009

Test del nuevo Chevrolet Agile

Después de varios meses de publicar fotos espía, datos filtrados y otras primicias, Argentina Auto Blog tuvo la oportunidad de manejar hoy el Chevrolet Agile sobre un recorrido de 70 kilómetros de rutas de Mendoza.

Con un valor que oscila entre 50.800 y 61 mil pesos, según versiones, el Agile se posiciona en un segmento del mercado donde hay muchos competidores: Volkswagen Fox, Renault Sandero, Peugeot 207 Compact, Citroën C3 y Ford Fiesta, entre otros. Pero por varios motivos –desde económicos, hasta empresariales y políticos- el Agile es el lanzamiento más importante del año de la industria automotriz nacional.

¿Por qué? Por empezar, es el primer auto fabricado en la Argentina que es financiado con los fondos de la Anses provenientes de la estatización de las AFJP. El Gobierno le prestó a GM Argentina 260 millones de pesos para financiar el 58% de la inversión para fabricar el Agile. Como prenda para garantizar el crédito se puso a la planta de Rosario, una de las más modernas del país junto a la de Toyota de Zárate.

El gobierno de Cristina Kirchner está en conversaciones con otras automotrices –como Mercedes-Benz Argentina y Peugeot-Citroën Argentina- para financiar proyectos similares.

El Agile también es importante porque se trata del primer lanzamiento en Sudamérica desde que General Motors entró en convocatoria de acreedores y terminó estatizada en Estados Unidos por el gobierno de Barack Obama. En el Mercosur siempre dijeron que la unidad local de GM era “financieramente independiente” de la casa matriz norteamericana, pero siempre quedó la duda acerca de qué habría ocurrido con las fábricas sudamericanas si Obama no hubiera rescatado a GM.

La llegada del Agile marca también un final al conflicto que GM Argentina mantuvo durante varios meses con el gremio Smata por el despido de 436 trabajadores. La nueva inversión permitió reincorporar a los empleados y se espera que se contraten más en los próximos meses.

Pero más allá de estas implicancias, ¿qué tal es el Chevrolet Agile como auto?

Por fuera

Por empezar, hay que mencionar que el diseño de su carrocería es obra del estilista mexicano Carlos Barba. Cuando se conocieron los primeros bocetos del auto, Barba no dudó en asegurar: "Nuestra tarea fue hacer un auto para el brasileño, que es un cliente muy exigente”. Más tarde, las declaraciones de Barba fueron corregidas para “los clientes de la región”, en clara mención a todo el Mercosur y ya no sólo a Brasil.

El Agile llama la atención por su trompa con una gran parrilla y unos faros enormes, que se prolongan hasta casi la mitad de los guardabarros delanteros. La trompa no guarda mucha proporción con el resto del auto y es responsable de un coeficiente aerodinámico de Cx 0,37, un valor que no es muy bueno. El coeficiente aerodinámico es importante para que un auto consuma poco combustible y desarrolle más velocidad con menos potencia. En el Agile parece que este aspecto no fue prioritario.

El diseño trasero es más armónico y agradable a la vista. Recuerda a la estética de otros modelos de la marca, como el Chevrolet Vectra GT.

También llama la atención el gran despeje del suelo -algo bueno para nuestras rutas y caminos en mal estado-, aunque los grandes guardabarros marcan un gran contraste con las ruedas de 15 pulgadas (las versiones menos equipadas llevan llantas de 14).

El auto probado estaba pintado con el color amarillo Carman que se eligió como imagen institucional del Agile. Es un color que ya usaron otros modelos de la marca, como el Chevrolet Spark. La idea de GM es convertirlo en el color característico de la marca.

Como opinión personal, hay otros colores que le sientan mejor al Agile.

Por dentro

Donde el Agile sorprende es por dentro. Al tener una gran distancia entre ejes, una carrocería ancha y un techo muy alto, ofrece uno de los habitáculos más cómodos de su categoría. Pueden sentarse con comodidad cuatro adultos y un niño. El baúl también es uno de los más grandes de su segmento, con 327 litros de capacidad.
El espacio se puede aumentar reclinando el respaldo de la butaca trasera y -algo tan curioso como práctico- el respaldo del acompañante delantero.

El diseño del tablero de instrumentos también es obra de Carlos Barba y tiene algunas reminiscencias a los jueguitos de Atari de los años ’80: muchas luces, pantallas de colores y relojes con agujas que aparecen y desaparecen de la vista del conductor.

El equipamiento de confort también es muy bueno para su segmento. Además de dirección asistida y aire acondicionado –que son elementos obligados para un auto de este precio-, el Agile tiene algunos gadgets típicos de autos importados y de mayor precio: tiene control de velocidad crucero (mantiene la velocidad en ruta sin tener que tocar el acelerador), encendido automático de luces (detectan el momento que empieza a oscurecer), apertura automática de los vidrios desde el comando del llavero (para ventilar el habitáculo antes de ingresar) y equipo de audio con CD/MP3, Bluetooth y entrada para dispositivos con USB.
A diferencia del Corsa II, la radio no está integrada al tablero. A favor: el usuario puede cambiarla por otra mejor. En contra: es una tentación para los amigos de lo ajeno.

En contraste con todos estos elementos de confort, el Agile deja algunas dudas en cuanto a su equipamiento de seguridad. El año pasado el Congreso nacional sancionó una nueva Ley de Seguridad Vial que obliga a todos los nuevos autos a ofrecer de serie airbags para conductor y pasajero, frenos antibloqueo ABS y una “caja negra” que registre las operaciones del vehículo para ayudar a esclarecer un posible siniestro.

Como esta ley todavía no fue reglamentada por el Poder Ejecutivo, las automotrices locales se escudan en este olvido para ofrecer estos sistemas de protección sólo en las versiones más caras. El Agile sólo ofrecerá airbags y ABS a quienes paguen 61 mil pesos. La alarma de olvido de cinturón de seguridad, otro ítem considerado obligatorio por la nueva ley, tampoco se ofrece en el Agile.

La rueda de auxilio es de 14 pulgadas. Por lo tanto, los propietarios del Agile LTZ deberán considerarlo como un auxilio temporal.

La calidad de terminación en general responde a la media de este segmento: se notan las buenas intenciones, aunque no es sobresaliente Tiene varios comandos provenientes del Corsa y todos los revestimientos son en plástico duro, con excepción de algunos pequeños detalles tapizados en los paneles de las puertas.

La unidad probada tenía 1.300 kilómetros recorridos. No se notaban ruidos de plásticos, aunque el botón de la bocina del lado derecho había dejado de funcionar.

Motor y transmisión
El motor del Agile es naftero, con 1.4 litros de cilindrada y 92 caballos de potencia. Es un motor que ya es conocido de otros modelos de la marca, como el Chevrolet Corsa Classic. En ciudad, es silencioso, tiene un bajo consumo y le permite desarrollar unas prestaciones aceptables.
Este motor es apto para funcionar con alcohol en Brasil, con lo que se obtienen algunos caballos extra de potencia. Con respecto al motor 1.4 del Corsa Classic, se modificaron los sistemas de admisión y escape.

La caja de cinco velocidades tiene una palanca de bonito diseño y un tacto correcto. Los recorridos de los cambios resultan algo largos y al poner la quinta velocidad será inevitable golpear la rodilla del acompañante.

Comportamiento

La posición de manejo es bastante elavada y permite dominar el tránsito con amplitud. La butaca es algo estrecha para personas altas, pero la posición de manejo ideal no es difícil de alcanzar. El volante se regula en altura.

Con un buen despeje del suelo y un andar bastante mullido, el Agile es un auto con el que resulta muy fácil convivir en el tránsito cotidiano. El motor tiene una aceptable aceleración en baja y no es muy ruidoso en regímenes bajos.

Los frenos resultan eficientes y tienen buen tacto. Tan sólo se podría modificar la altura del pedal central, que resulta algo elevada.

En ruta se nota que el motor queda algo corto para un auto de este peso -el valor oficial no fue informado, aunque se lo siente claramente más pesado que el Corsa Classic-. A 120 km/h, en quinta velocidad, el motor trabaja a 4.000 rpm. Es un régimen alto que lleva algo de ruido al interior del habitáculo y hace presumir unos consumos algo elevados.

Conclusión

El habitáculo más generoso de su categoría, un equipamiento de confort muy completo en las versiones más equipadas y un desempeño ágil en el tránsito urbano. Esos son los tres aspectos más destacados del Chevrolet Agile.

Por el contrario, el público de Chevrolet acostumbrado a el diseño europeo de los Corsa, deberá asimilar este nuevo rumbo estético de la marca. La opinión subjetiva de este blog es que se trata de un auto bastante atractivo visto de atrás y que plantea algunas dudas con respecto a su gran parrilla frontal.

El equipamiento de seguridad también es mejorable, aunque queda claro que si el Poder Ejecutivo hubiera reglamentado la ley que seguridad vial que se sancionó hace ya más de un año, la oferta del mercado hoy sería muy distinta.

El Agile es el proyecto más importante de General Motors Argentina desde que abrió su planta en Rosario. Al menos durante un año se fabricará de manera exclusiva en nuestro país y es sólo el primer modelo de una familia de autos que prometen ampliar la oferta de la marca y brindar al usuario una mayor cantidad de opciones.

Como primer paso de este proceso -y con el apoyo estatal que ya lo hizo involuntariamente conocido como el auto de la Anses- el Agile cumple. Parece que lo mejor es lo que está por venir.


1 comentario:

  1. If you're the type of traveler that wants to have the adventure of the life time, well Argentina is the right place for you and here's a place where you could spend the day or night when you visit there.


    Hostels in Bariloche

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